“Cuando estudiaba en la universidad conocí unos jóvenes que llamaban mi atención por su alegría y entusiasmo por la vida. No entendía cómo ellos siempre mostraban una sonrisa en sus rostros, sin importar las situaciones difíciles.

Había algo diferente en ellos que yo no tenía. Esto me molestaba mucho. Era un reflejo de lo que me faltaba. Ese “algo” que tenían era Jesús.

Ellos me invitaron a hacer un curso de iniciación cristiana. Al principio me negué. Pero era tanto lo que gritaba mi corazón por dentro y me costaba tanto esfuerzo mantener mi apariencia de ‘todo anda perfecto en mi vida' que al final accedí a la petición. Fui a curiosear para ver si se me ‘pegaba' algo de lo que estos jóvenes tenían en sus ojos y que yo no poseía.

Después de ese fin de semana, mi vida cambió y empecé a participar en la Comunidad Nuevas Fuerzas. Antes del curso yo pensaba que estaba bien. Luego me di cuenta de que estaba muerto y sólo aparentaba estar vivo.

Jesús llegó a mi corazón y ahora soy distinto. Dejar que se acercara a mí ha sido la mejor decisión de mi vida. Ya no tengo miedo. ¿Te animas?”

 

© Juan Arturo. Todos Los Derechos Reservados.